Una de las preguntas que más a menudo me hacen amigos, familiares y clientes suele estar relacionada con el cambio de su vieja caldera por una nueva caldera de condensación. Frecuentemente me plantean este problema bajo dos enunciados diferentes: “He visto en internet que recomiendan usar condensación, pero mi instalador me dice que para radiadores no merece la pena”. O bien por otro lado me cuentan: “Mi instalador me dice que ponga condensación pero es más cara que la normal”. Y en ambos casos siempre acaban diciéndome “¿Qué hago?”

Hace poco me lo volvió a plantear un familiar y respondí en base a mis conocimientos y los datos que había manejado de terceros: Sí que compensa cambiar la caldera por una de condensación.  Decidí echar unos números sobre ese caso concreto para ver cómo de encaminado estaba y, de qué cantidad de ahorro podíamos estar hablando. Os presento a continuación los resultados y las conclusiones que he sacado.

Vivienda unifamiliar entre medianeras en Salamanca. Imagen extraída de Lider

Vivienda unifamiliar entre medianeras en Salamanca. Imagen extraída de Lider

 

Mis familiares estaban en ese momento reformando su adosado ubicado en Salamanca. Tenían una caldera mixta atmosférica de hace bastantes años, de la marca Unical, de 24 kW de potencia útil y que alimentaba a un circuito de radiadores de acero distribuidos por la vivienda. El incremento del coste del propano los últimos años había hecho que las facturas alcanzasen los 600 €, lo que provocó que pensaran en ahorrar sustituyéndola por una de mejor rendimiento. Además, se quedaba corta en la preparación de agua caliente (ACS), así que pidieron al instalador que les recomendara una con mejores prestaciones en ambos aspectos. El instalador les presupuestó una caldera de condensación modelo Isofast Condens F35 de Saunier Duval.

Para estimar ahorros la he comparado con la equivalente de alto rendimiento, con prestaciones de ACS similares, del mismo fabricante, la Isofast F35. Ambas calderas son estancas, de alta modulación y capaces de regular la temperatura de impulsión en función de la demanda térmica (bien mediante sonda exterior o termostato modulante). Esto último es imprescindible en una caldera de condensación conectada a radiadores funcionando a alta temperatura (80ºC) para así aprovechar la mejora del rendimiento debido esta tecnología. Si te interesa conocer más cómo funciona una caldera de condensación puedes mirar la “Guía básica de calderas de condensación” que publica Fenercom que es muy completa.

Los datos que yo manejaba son que una caldera de condensación, alimentada con gas natural, en un circuito de este tipo, en la zona climática de Salamanca (D2), condensaría un 73% de las horas de condensación (Fuente1). Este alto porcentaje se tendría que plasmar en un alto rendimiento estacional, que equivaldría a un ahorro en combustible respecto a una caldera que no condense.

Utilizando la UNE EN 15378:2007 y los datos del ensayo de combustión realizado en el mantenimiento de la caldera existente, sabemos que su rendimiento global estacional es del 76%. Utilizando los valores de los rendimientos al 30% de potencia declarados de las calderas nuevas y siguiendo la misma norma UNE tenemos que los rendimientos globales estaciónales para la caldera de alto rendimiento está en el 87,7% y en la de condensación en el 102,8%.

En la simulación hecha con CALENER VYP, con las curvas adaptadas a los valores declarados para estas calderas, se obtenían rendimientos estacionales entre un 1-2% mayor que los anteriores. Como no sé con exactitud cómo calcula CALENER VYP la energía final y no hay manera de conocer sus tripas, no están descritas, prefiero utilizar los valores de la UNE que son más desfavorables para  este cálculo. Pero eso sí me sirven para ver que los datos no están desencaminados.

El combustible que se utiliza en esta vivienda es propano suministrado por una empresa comercializadora conocida. El coste medio del kWh durante el año 2012, incluyendo el coste del término fijo, los impuestos y el IVA, fue de 0,103 €/kWh. Durante el 2012 consumieron 17.735 kWh lo que se tradujo en un gasto de 1.834 €. Además el coste del propano creció respecto al año 2011 en un 8% según dice la comparación entre el precio medio de un año y el otro sacado de sus facturas. Para la estimación de ahorros he calculado el incremento del precio de la energía con un 7% anual, que es razonable con las previsiones a largo plazo de incremento de la energía.

Veamos entonces en el siguiente cuadro cuánto podrían ahorrar cambiando la caldera:

Cuadro económico con datos de consumo reales

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En definitiva, con la caldera de alto rendimiento ahorraríamos 245 €  al año y la amortizaríamos en 11 años y con la de condensación ahorraríamos 480 € al año y la amortizaríamos en menos de 7 años. Parece claro que es más ventajosa económicamente la caldera de condensación, como suponíamos al principio del post.

Como mis familiares utilizan la calefacción pocas horas al día, y además viven cómoda y voluntariamente por debajo de la temperatura de confort mínima exigida por el RITE, utilicé los datos de demanda de calefacción que me da el programa oficial LIDER para calcular el ahorro en unas condiciones estandarizadas. Los resultados obtenidos son los siguientes:

Cuadro económico con datos de consumo obtenidos de Lider

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Conclusiones

Al ser la demanda de calefacción mayor, en consecuencia los ahorros obtenidos con calderas de mejor rendimiento son mayores. Algo que es lógico a priori: Cuánto más gastes en calefacción más ahorro obtendrás al sustituir tu vieja caldera por una de mejor rendimiento.

De las dos tablas presentadas se desprende que, en esta instalación, el cambio de caldera por una de alto rendimiento supondría a 10 años un ahorro del 4% del coste total, unos 1.400 € en definitiva. Puede parecer poco ahorro, pero no creo que nuestra vieja caldera dure otros diez años sin dar muchos problemas y perder paulatinamente rendimiento. En el caso de sustituirla por una de condensación  tendríamos un ahorro del 15%. Esto ya son casi 5.000 €, que es una cantidad nada despreciable.

Además, con el cambio a una caldera de condensación, dejaríamos de emitir a la atmósfera 13.650 kg de CO2 en diez años, que equivale a lo que fijan 68 árboles en ese mismo periodo. Y esto no sólo lo agradecería tu bolsillo, lo agradeceríamos todos.

Un último comentario, si estáis haciendo reforma en la cocina o local donde tenéis instalada la caldera, y como ésta es relativamente nueva y de buena calidad, no queréis cambiarla hasta dentro de unos años, lo que si os recomiendo es que no desaprovechéis la oportunidad para dejar un nuevo desagüe cerca de la caldera. De este modo en el futuro, cuando queráis sustituir la caldera por una de condensación, tendréis resuelto este fastidioso problema.

 

By Daniel Pascual  28 mayo, 2013 ·

 

Fuentes